jueves, abril 12, 2007


Indiferencia ante el arte


JOSÉ CARREÑO . CORRESPONSAL El Universal Jueves 12 de abril de 2007

Joshua Bell, uno de los mayores virtuosos del violín, tocó su Stradivarius en el metro de Washington; pocos lo advirtieron

WASHINGTON.- La capital estadounidense es una ciudad habitualmente dividida por debates sobre política, pero enfrenta ahora una discusión más íntima y tal vez más temible: ¿hasta qué grado es indiferente a la belleza?
Cuando un columnista humorístico local convenció a Joshua Bell, uno de los mayores virtuosos del violín contemporáneos, a disfrazarse con sudadera y gorra de beisbol para tocar su Stradivarius en una estación del metro de Washington a las ocho de la mañana, probablemente no esperaba la reacción de disgusto, denuncias, sentimentalismo y pena que saludaron a su texto en la revista semanal de The Washington Post.
Gene Weingarten, columnista de The Washington Post, confesó que esperaba indiferencia, ciertamente. Después de todo, la hora de entrada a trabajar no es el mejor momento para detenerse a escuchar a un músico callejero, aun uno que tocara evidentemente tan bien como tocaba Bell o lo que interpretó en su improvisado concierto.
Pero cuando un comentarista habla de la arrogancia de un experimento mientras otro menciona que la idea le hizo llorar y reflexionar sobre los momentos de belleza perdida, la discusión parece convertirse en un reflejo de lo que los estadounidenses piensan de sí mismos.
Bell, quien participó con entusiasmo en el reportaje, se colocó a la salida de una estación del metro en el centro de una zona de oficinas del gobierno federal, a la hora de entrada de la burocracia, en un ambiente muy lejano de las salas de concierto donde suele actuar y vestido de forma muy distinta a como suele aparecer en público.
Nadie lo reconoció, de acuerdo con el reportaje, filmado también en video, y a duras penas fue escuchado, aunque alguno de sus escuchas involuntarios parece a momentos atrapado en un concierto que incluyó Estrellita, de Manuel M. Ponce, un concierto de Bach, una pieza de Massenet, pero mayormente los transeúntes -con excepción de algunos niños- parecen indiferentes.
El improvisado concierto duró 43 minutos y sólo una persona se detuvo a escuchar atraído por la música. Otra persona, sólo una, reconoció a Bell y se quedó a escuchar atraída por el personaje. Bell reunió 32.17 dólares sin contar un billete de 20 dólares que la única persona que lo reconoció puso en el estuche del violín...
La historia "no pretendía ser una acusación del alma de los burócratas federales" o que por su naturaleza, sean "menos sofisticados, menos abiertos a la belleza, menos culturalmente maduros, menos atentos a su alrededor que la persona normal", consignó Weingarten. Los directivos del diario se habían preocupado más bien de la posibilidad de que alguien reconociera a Bell y se creara un problema de control de grupos y hasta de congestión en la estación del metro. "La idea era que en una población tan sofisticada como Washington seguramente alguien reconocería a Bell", dijo Weingarten.
La realidad fue otra y la reacción ha sido en muchos casos de ofensa. "Me siento insultado de que haga un comentario sobre el triste estado de cosas en Washington sobre la base de una situación engañosa que ustedes sabían fallaría desde un principio", escribió un irritado corresponsal en un chat de internet protagonizado por el propio columnista.
"Nuestro principal temor era que se juntara una multitud no porque la música fuera hermosa, sino porque alguien reconociera a Bell", comentó Weingarten, que también recibió decenas de mensajes donde se le acusaba, o denunciaban el texto publicado por la revista de The Washington Post, de ser condescendiente, elitista o incluso, como escribió un participante en un blog, promotor de "una estética musical de europeo blanco".
Weingarten afirmó que hasta el martes al mediodía había recibido más de un millar de mensajes, incluso más un centenar de personas que le dijeron que el reportaje las había hecho llorar y reflexionar sobre la vida y lo que está a su alrededor. Para alguno de sus interlocutores se trató en realidad de un problema de ubicación: "Si se saca al arte de su pedestal ¿la gente lo reconocería como arte clásico? La respuesta es definitivamente no".

El universal
12 de abril del 2007

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lunes, marzo 05, 2007

www.jrcaza.com.mx Mueblería

lunes, enero 22, 2007

Arrollador avance de los anglicismos

Un joven amigo alemán, en reciente visita a esta ciudad, me comentó sorprendido sobre el arrollador avance de los anglicismos en el lenguaje de los mexicanos. Entre letreros en inglés y otras pochadas, me pregunto: ¿Por qué dicen cidí y dividí si en español se diría cedé y devedé? En reciente artículo crítico sobre cultura publicado la semana pasada en La Jornada, el autor, que sin duda no pertenece al vulgo, cada vez que mencionaba estos medios electrónicos, incurría en el mismo vicio utilizando cidí y dividí en lugar de cedé y devedé, tomándose la molestia de ponerlos en cursivas, cuando pudo tranquilamente haber escrito tales siglas en español.
De manera inconsciente ­por tanto mas peligrosa­ muchos mexicanos, tanto incultos como medianamente cultos o ilustrados, practican y propagan un sometimiento servil ante la penetración cultural de la potencia dominante. Al ya casi universal uso del okey y el bay, se acepta oficial y particularmente, el pegote de latinoamericanos que nos endilgó el imperialismo francés por boca de Napoleón el Pequeño, cuando intentó apoderarse de México. Los Estados Unidos, listos a utilizar la menor posibilidad de despojar a los pueblos de su identidad para dominarlo más fácilmente, acogieron con gran entusiasmo dicho vocablo. Y hete aquí que nosotros encontramos un asidero para nuestro gran resentimiento ­a veces fobia­ contra lo español. Felices nos autonombramos latinoamericanos para rechazar que somos hispanoamericanos; iberoamericanos si englobamos a Brasil, y americanos dentro de todo un continente. Americanos, como lo mencionaban nuestros independentistas. Pero, encantados de la vida, les cumplimos a los estadunidenses el gusto de considerarlos como los únicos, los verdaderos americanos.
En otro artículo también publicado en nuestro periódico, se señala cómo el imperialismo, en todos los tiempos, para apoderarse de los pueblos destruye su cultura, que es su identidad, y una de las formas más eficaces que utiliza es acabar con el idioma del dominado introduciendo el suyo. Los imperialistas gringos deben estar muy complacidos de lo fácil que les resulta lograr la cooperación de los mexicanos en su tarea de someterlos.
Atentamente
Laura Bolaños Cadena


La Jornada / El Correo Ilustrado
22 de enero del 2007

domingo, enero 07, 2007

Esencia del programa del Manifiesto de San Andrés (por Pancho Villa).

"...Elecciones libres, con pena de muerte para los que cometan fraude y un candado para impedir el paso de caudillos. Ninguno de los jefes armados podrá presentarse como candidato.

Los diputados y senadores que hagan negocios turbios 'que redunden en provecho propio con perjuicio de la colectividad', serán pasados por las armas.

Propone el regreso a las Leyes de Reforma del juarismo, ... Abolición de la deuda pública. Los extranjeros no podrán tener tierra en México, y en particular los chinos (a los que hace responsables de colaboración con la Punitiva) y los estadounidenses ('responsables del desastre naciona, que con miras bastardas han fomentado la guerra fratricida'). Se nacionalizarán ('decomisarán') las minas extranjeras, las líneas ferroviarias; se cerrará la frontera con Estados Unidos para promover la manufactura nacional y se cortará el telégrafo 'a 18 leguas de las fronteras de los Estados Unidos'..."

Ibídem

De las notas del capítulo 31
"Soldaderas, moscos y Zepelin. La amenaza de invasión estadounidense provocaba un furioso encono nacional. El profesor García de Letona, desde Saltillo, había propuesto a mediados de febrero un plan a Huerta para detener la invasión que por lo delirante merece la pena recoger aquí: asociar las fuerzas en conflicto, hacer una alianza con Japón, electrificar la República, armar con bombas de mano a 150 mil soldaderas, preparar cultivos de fiebre amarilla y soltar jaulitas repletas de moscos en sus campamentos, inocular de rabia a los perros y echárselos, comprar un Zepelin mediante suscripción nacional..."

Pancho Villa Una biografía narrativa,
Paco Ignacio Taibo II.
Ed. Planeta.
1a ed. agosto 2006

sábado, septiembre 30, 2006

"...Decimos que <<ellos>>, los españoles, llegaron y <<nos>> conquistaron. ¿Por qué nos llamamos conquistados si también somos conquistadores? ¿No tenemos ojos de todos los colores y pieles de todas las tonalidades? ¿No nos llamamos Carlos, Miguel, Antonio, María, Carmen? Nos apellidamos González, López, Payán, Cárdenas, Aguilar, Toledo, Segovia, Cortés. La idílica y tonta visión que tenemos del imperio azteca la pensamos en español y cuando insultamos a España la insultamos en español..."

Las mentiras de mis maestros,
Luis González de Alba.
Ed. Cal y Arena.
5a ed. septiembre 2005

jueves, septiembre 07, 2006

"En realidad el Estado es algo totalmente distinto a lo que pretenden hacer creer estos partidos. El estado es un instrumento mediante el cual una clase ejerce su dominación sobre otra, es un medio de represión."

La burguesía mexicana - Cuatro ensayos,
Ramiro Reyes Et al.
Editorial Nuestro Tiempo.
2a ed. 1976